martes, 24 de enero de 2017

Pirofitismo de las especies mediterráneas


Especie pirófita: aquella que se ve favorecida su presencia tras un incendio

Se habla de pirofitismo activo cuando se produce una fácil regeneración tras el fuego, - bien por brotes de cepa y raíz (especies de los géneros Quercus o Erica), en cuyo caso los enraizamientos y la localización de las yemas proventicias, suelen ser profundos para evitar daños por calentamiento superficial del suelo; - bien por semilla (especies de los géneros Pinus o Cistus) en cuyo caso, las especies están caracterizadas por alguno de los siguientes atributos: crecimiento juvenil rápido; precocidad en la producción de semilla; conos serótinos; germinación inducida por altas temperaturas.

Se habla de pirofitismo pasivo cuando los individuos adultos de la especie desarrollan sistemas para evitar la muerte y poder diseminar tras el incendio, como puede ser el producir gruesos ritidomas. Ejemplos de pirofitismo pasivo nos los ofrecen Quercus suber, Pinus canariensis, Sequoia sempervirens y Sequoiadendron giganteum. También hay pirofitismo pasivo en algunas especies del género Eucalyptus y, en cierto modo, al resultar poco afectadas las ramas superiores de la copa aparasolada, en el pino piñonero

La mayor parte de las especies mediterráneas son pirófitas.

Texto sacado de INCENDIOS FORESTALES: TRATAMIENTO DE SUPERFICIES QUEMADAS GRUPO DE TRABAJO 6. Documento Final. VIII Congreso Nacional del Medio Ambiente.

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